Una vuelta por tierras extremeñas, incluyendo una tímida mirada a la vecina Portugal, fue lo que nos deparó un viaje planificado una noche de verano en el Bar sin Nombre.
Marvâo, aunque no la veo patrimonio de la humanidad, si que esconde bonitos rincones, cuestas para ejercitarnos y un aire que desprendía silencio y paz.
Alburquerque, fabuloso tesoro amurallado, bien guiados.
Cáceres, tímida Andalucía, destellos del ayer que también guió Callejuelo de forma expléndida.
Mérida, un escondite milenario. Historia, conservación. Para ver más pausado. (Pendiente)
Esta fue nuestra ruta en el puente de la Hispanidad/Pilar. Además de San Vicente de Alcántara con su hermosa parroquia y alguna calle estrecha, que mejor no recordar.

Os propongo a los viajeros completar un cuestionario:
Un olor – El de humedad en el museo extraño de Marvao (limpiaban poco)
Un paisaje – El de carretera de San Vicente a Cáceres
Un monumento – El teatro de Mérida, sin dudas
Una curiosidad – La sala de comunicación en la torre del castillo de Alburquerque
Una canción – La de los animalitos (ojú que pesá)
Un sabor – Los garbanzos aliñaos no estaban malos
Un rincón en la casa – La terraza/piscina
Un momento en la casa – El experimento CocaCola-Mentos
Una bebida – Refresco de naranja portugués (no estaba malo)
Una comida – La pasta cocinada por Abel
Un juego – El party, jugando a nuestra manera, claro!
Lo peor – El gran atasco de vuelta y el percance de Juaqui
Lo mejor – La casa, las rutas, el ambiente
INCLUYES MÁS, si quieres.