16 diciembre 2006

LLANTO ANTE EL CAOS EN DOÑANA

El paraiso herido....
Autor: JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ (El Mundo)

Cazadores, narcotraficantes, presión urbanística, basura, venenos, botellas rotas, sequía, vertidos... Las amenazas se ciernen sobre el Parque Nacional de Doñana. El espacio natural más importante de Europa corre el riesgo de convertirse en un inmenso caos de miles de hectáreas ante la desidia oficial.
Dicen los rocieros que cuando el Parque Nacional de Doñana y el pueblo de El Rocío se encuentran en la marisma, Andalucía muestra su cara más bella.
Estoy en ese lugar y sólo veo botellas rotas, el esqueleto de un colchón de muelles, excrementos humanos, cartones quemados, cojines putrefactos Lo que fueron las oficinas y el observatorio de aves de SEO/Birdlife, un local destinado a la conservación y contemplación de la naturaleza, hoy es un edificio derrotado que, arrasado por el fuego y los vándalos, se derrumba a los pies de la marisma. Justo donde se abrazan Doñana y El Rocío se tambalea ese monumento a la desidia, que resuena como una fea bofetada en el rostro de un espacio natural que, con 54.251 hectáreas y 391.536 visitantes (2004), presume de ser el más importante de Europa, el orgullo de Andalucía.
Un grupo de birdwatchers holandeses observa desde ese solar cómo levanta el vuelo un bando de ruidosos ánsares. No pueden entender cómo en un sitio tan hermoso huele a basura y a los orines que fermentan en los rincones. Huyen despavoridos cuando descubren el interior, un dormidero de yonquis. La puerta de Doñana, el Rocío que desemboca en marisma, se ha cerrado de un portazo en sus narices. «No comprendo cómo puede existir este desorden en este paraíso», dice el que parece líder del grupo mientras recoge su telescopio y sus prismáticos.
Hace algo más de dos años unos desconocidos quemaron estas oficinas ecologistas. Fue toda una declaración de principios: Doñana está bien, pero mientras se mantenga en su sitio. Fuera de los límites del Parque Nacional mandan los agricultores, los cazadores, los constructores, los ganaderos, los narcotraficantes, los empresarios, los pescadores, los vecinos Hace unas semanas los 27 números de la guardia civil de Almonte (Huelva), uno de los pueblos que lindan con el Parque Nacional y velan por su seguridad, se dieron de baja en pleno: demasiada presión hasta para la Benemérita.
Alberto Ruiz de Larramendi, director-conservador del parque, confía en los 60 guardas (entre personal funcionario y laboral) que lo vigilan. «Doñana no está experimentando merma alguna en sus efectivos de vigilancia», asegura. «La alta conciencia conservacionista de los pueblos del entorno de Doñana y el trabajo de la Guardia Civil y la guardería tradicional garantizan, ahora como siempre, la tranquilidad de los ecosistemas del más emblemático de nuestros parques nacionales».
Uno de los guardias civiles de baja no opina lo mismo: «Los guardas, que sólo tienen competencias en el interior del parque, evitan a los furtivos y a los narcotraficantes. Y durante las noches y los fines de semana no hay guardería. Entra droga por la playa y se matan animales que se venden como carne (sin análisis veterinarios) en los alrededores». Los ecologistas también lo ponen en duda: «La entrada de alijos de droga por el litoral está aumentando, y eso siempre es una fuente de problemas. Y no olvidemos el aumento del uso de venenos, las infraestructuras viarias, los planes de desarrollo costeros Doñana está rodeado de problemas. Sólo podemos permanecer al margen si giramos la cabeza y miramos para otro lado».
Los ecosistemas de Doñana forman una perfecta cadena ecológica, y golpear cualquiera de los eslabones afecta a todo el parque.Alrededor del Parque Nacional el cerco se estrecha: los pueblos crecen, se construyen más carreteras, aumentan los regadíos, los campos de golf y las urbanizaciones Doñana corre el riesgo de convertirse en una jaula de oro. En un zoológico de miles de hectáreas. Hace medio siglo la marisma, el ecosistema con el que se identifica Doñana, ocupaba más de 150.000 hectáreas.Hoy esa superficie de tierra cubierta por las aguas no llega a las 28.000. Doñana fue designada reserva biológica por la UNESCO, y está incluida en la lista de humedales de importancia internacional por el Convenio Ramsar.
El pasado verano la Unión Europea renovó a este Parque Nacional el Diploma Europeo de calidad de Espacios Protegidos que le concedió en 1985 la Asamblea de Ministros del Consejo de Europa. Pero lo hizo con numerosas condiciones: Doñana deberá elaborar un inventario de riesgos a los que se enfrenta, definir una estrategia relativa a su desarrollo en las próximas décadas, realizar un estudio de la situación de sus acuíferos, reducir el impacto de la romería del Rocío, confirmar que el dragado del Guadalquivir y la construcción de una esclusa no van a producir un grave impacto ambiental, impedir la extinción del lince y el águila imperial
Doñana siempre está en el ojo del huracán. Todo lo que sucede en el Parque Nacional adquiere una enorme trascendencia. Por eso resulta especialmente significativo que el Gobierno no haya cumplido aún su compromiso de ceder las competencias del parque a la Junta de Andalucía antes de 2006. El proceso, que puede dar un vuelco al futuro de Doñana, es inevitable y las negociaciones se encuentran en su fase final. Nadie sabe qué pasará entonces, pero para muchos puede ser la condena a muerte del que fuera cazadero de Alfonso X el Sabio.
CAZADORES FURTIVOS
Por las playas de Doñana entran alijos de hachís. Y por las zonas que están sin vigilancia durante los fines de semana (Caño Guadiamar, Entremuros, Caracoles ) entran los furtivos buscando caza mayor.Hay dos tipos de furtivos en Doñana y alrededores: los que venden la carne para completar su renta o comprar droga, y los niñatos que buscan el placer de lo prohibido. La Guardia Civil y los guardas evitan el contacto con unos cazadores que, armados y sin demasiados escrúpulos, no se dejarían capturar por las buenas.«Hemos realizado peticiones de mejoras de medios» asegura el guardia civil, pero los mandos las han rechazado. No tenemos miedo, eso es una interpretación de la prensa. Sólo queremos que nuestro trabajo sea efectivo, frenar las cacerías que se realizan los fines de semana, las masacres de patos cerca de Entremuros ».
Como ha llovido poco, muchas aves acuáticas buscan alimento fuera del parque, en los arrozales y piscifactorías. Y allí no son bien recibidas. Dicen que las poblaciones de calamones han descendido un 50%, y que hay quien se toma la justicia por su mano y los caza con perros y palos.
Doñana vive una sequía histórica. En los últimos 16 meses se han recogido en el Parque Nacional y el Parque Natural 180 litros de agua por metros cuadrado, un tercio de la media anual, fijada en 645,8 litros. Cifras muy alarmantes que ponen contra las cuerdas a unos ecosistemas basados en el agua. Los periodos de inundación de la marisma son cada vez más cortos. Y debido a los desmontes provocados por la agricultura intensiva, los procesos de erosión resultan espectaculares: la tierra de la marisma crece entre 5 y 12 centímetros al año, y algunos lugares se está cegando con cientos de toneladas de arena.
Un problema tan grave como la falta de agua es la calidad de la misma. Los plaguicidas y fitosanitarios que se utilizan en los cultivos tienen unos efectos que aún no están estudiados, pero que pueden afectar directamente a unos acuíferos muy maltratados.Juan Romero, de Ecologistas en Acción, cree que en lugares como Matalascañas el modelo de desarrollo urbanístico está agotado y no supone un peligro inminente. «Estamos preocupados por Mazagón», afirma, «donde algunos proyectos han sido frenados pero otros siguen en marcha. Por ejemplo los excelentes acantilados de la zona de la Cuesta de la Barca, de alto valor ecológico, que pueden ser recalificados para construir campos de golf y urbanizaciones».
INCENDIOS
Este año se han producido más de 30 fuegos provocados (entre incendios y conatos) en la zona. Arden los pinos, se arranca el monte calcinado y se instalan campos de cítricos, de fresas y frambuesas, de frutales de hueso Cultivos que necesitan el agua que sale del acuífero de Doñana. Es un problema viejo que tiene mala solución.
Los viajeros que recorren los alrededores del parque en busca de aves pueden observar cientos de hectáreas cubiertas de plásticos blancos, de cultivos de frutales y olivos con el riego por goteo instalado. Muchos pozos son ilegales, pero la demanda de agua sigue creciendo.
El Parque Nacional y el Parque Natural de Doñana suman 108.000 hectáreas. De entre todos los proyectos faraónicos que amenazan Doñana tal vez el más espectacular sea el de una carretera que enlace Sanlúcar de Barrameda con Matalascañas por lo que hoy es la playa del Parque Nacional. A su lado, el posible desdoble de la carretera El Rocio-Matalascañas, con abundante tráfico en verano y fines de semana, es un juego de niños. Un juego, eso sí, tan peligroso y nocivo como la ordenación del tráfico por el camino de Villamanrique, una de las mejores zonas linceras del mundo, actualmente saturada cada fin de semana con el paso de entre 200 y 300 quads y todoterrenos.
Más difícil resulta frenar el tránsito de especies invasoras.La entrada masiva de fauna y flora exóticas, que compite con la naturaleza local, se ha convertido en un problema de consecuencias incalculables. Las tortugas de florida, los caracoles de Nueva Zelanda devoran o desplazan a las especies locales. Y una especie de helecho de floristería, aquí llamado azolla, invade y destroza las castañuelas, las plantas que sirven de alimento a algunas de las aves más significativas de Doñana.
Linces ibéricos y águilas imperiales representan la belleza y exclusividad de Doñana. Dos especies que, incluso en este lugar cuidadosamente protegido, están al borde de la extinción. Las águilas imperiales jamás han vivido un momento tan delicado: este año sólo ha nacido un pollo, que murió poco después. Y eso pese a que hace justo 12 meses Medio Ambiente y la Junta de Andalucía anunciaron a bombo y platillo que invertirían 20 millones de euros en un plan de actuación urgente sobre las imperiales de Doñana.
No mucho más esperanzadoras son las noticias sobre el lince ibérico, del que quedan menos de 200 ejemplares en todo el mundo repartidos entre la sierra de Andújar y este Parque Nacional. En 2005, y dentro del programa de cría en cautividad, nacieron por vez primera tres linces, de los que sobreviven dos. Un hecho esperanzador pero insignificante: en ese mismo periodo, y sólo en las carreteras del entorno del Parque Nacional, han muerto atropellados ocho ejemplares.
El Rocío sigue atravesando zonas de gran fragilidad, hay ganado privado pastando en el interior del parque y se suceden los usos y costumbres en la zona (corcho, piñas, apicultura, carboneo, coquinas ). Incluso reaparecen viejos fantasmas: la balsa de Aznalcóllar, cuya ruptura supuso la mayor tragedia ecológica de la zona, fue impermeabilizada. Pero corre el rumor de que sigue transmitiendo parte de sus cienos envenenados a la tierra.También ha vuelto el veneno, un viejo enemigo de la fauna que ha aniquilado al 50% de los milanos del parque.
«El futuro de Doñana es el ecosistema social», sentencia Juan Romero. «Implicar a la gente del entorno en la conservación del Parque Nacional para que lo vean como un aliado, y no como un impedimento para su desarrollo».

2 comentarios:

Hermanita de la Caridad dijo...

La verdad, es una vergüenza que el Parque esté de esta manera, y que los visitantes lo vean así. Lo más triste es que es cierto. Un espacio que es orgullo para toda esta zona está siendo destrozado por culpa de la mala conciencia de sus vecinos más próximos.
Lo que realmente hace daño a Doñana es la caza furtiva, droga, abandono, ... Y quieren arreglar el problema poniendo badenes y queriendo cortar carreteras, problemas que quizás no estén haciendo tanto daño como los anteriormente nombrados.
Solución: dejar de moverse por intereses y tomar medidas reales para paliar esta situación que, de seguir así, llevará inevitablemente a q Doñana se convierta en un coto de caza para los vecinos (si al menos algunas perdices se dignan en quedarse alli) o un lugar para hacer merenderos puesto que será la única manera de aprovechar un espacio que quedará desierto de especies animales y vegetales.

La Criticona dijo...

Veo que ya la cogio el idioma correctamente el blog del manolo. Por lo menos ya tenemos EÑES. es un paso, ahora que entre la hermanita de la caridad y el pastral me estoy dando unas pechas de leer que me va a aumentar la miopía. Y aver que hacemos los sábados, voy a necesitar lazarillo que yo no veo na sin gafas.